La protección del medio ambiente es una responsabilidad que nos concierne a todos, y organizaciones como la Environmental Justice Foundation (EJF) están trabajando incansablemente para asegurar que se cumpla. En su reciente informe, la EJF ha denunciado la grave situación de sobreexplotación de la jibia en el Pacífico Sudeste, atribuida a vacíos en la normativa y a deficiencias en la fiscalización.
La investigación realizada por la EJF expone las alarmantes fallas en la regulación y transparencia de una flota de 528 buques que operaron en el área de la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur durante el año 2024. Esta cifra representa el doble de la flota que operaba en esa misma zona en el año 2014, y es responsable del 98,7% de la actividad pesquera en el Pacífico Sudeste.
Es preocupante saber que Chile es uno de los principales actores en la pesca de jibia en esta zona. Solo en el año 2023, la flota artesanal chilena desembarcó más de 105 mil toneladas de este molusco. Y esta tendencia se ha mantenido en aumento en los últimos años, con un incremento del 56% en el año 2024, lo que se traduce en cerca de 147 mil millones de pesos.
El informe también alerta sobre el papel de Chile en el sistema de control portuario y cómo esto podría poner en riesgo la sostenibilidad económica de la actividad pesquera. Según el informe, tras el endurecimiento de las exigencias de acceso a puertos en Perú, que resultó en una ausencia de recaladas de buques chinos durante el año 2025, las recaladas de estas naves en puertos chilenos aumentaron significativamente, pasando de menos de diez en el año 2024 a cerca de 180 en el año 2025.
La EJF advierte que la sobreexplotación en alta mar puede neutralizar las medidas de conservación implementadas internamente, con impactos directos en los ingresos, el empleo y la estabilidad de miles de familias dedicadas a la pesca artesanal. Es por eso que es crucial que se tomen medidas efectivas para detener esta práctica insostenible.
Steve Trent, director ejecutivo y fundador de la EJF, afirma que “la flota industrial china de pesca de calamar en el Pacífico Sudeste está operando más allá de una supervisión efectiva” y enfatiza en que “la transparencia en las pesquerías industriales ya no puede ser periódico; es la base de un océano seguro y sostenible”.
La EJF también ha recopilado testimonios de dos tripulantes indonesios que aseguran haber sido testigos, e incluso participantes, de prácticas de pesca ilegal en aguas chilenas entre los años 2023 y 2025. Ambos tripulantes denunciaron que su embarcación operó dentro de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Chile sin autorización. Uno de ellos, el tripulante “A”, detalló que, pese a existir límites para operar en el país, el buque ingresó en una zona prohibida durante la madrugada y “capturó muchos calamares” hasta aproximadamente las 5:00 de la mañana, cuando el capitán ordenó detener las faenas. El otro tripulante, el “B”, describió comportamientos sospechosos al afanarse en áreas no autorizadas, como apagar las luces, aislarse de otras embarcaciones y la talante nerviosa tanto de la tripulación como del capitán. Además, reveló que la embarcación ingresaba a las aguas de distintos países sin permiso, poniendo en riesgo la sostenibilidad de las pesquerías en la región.
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