Chile ha logrado consolidar su posición como el principal exportador mundial de cerezas, alcanzando una cifra histórica de casi 114 millones de cajas enviadas al extranjero durante la temporada 2025-2026. Sin embargo, a pesar de este éxito en volumen, el sector exportador ha enfrentado una temporada desafiante que ha dejado un sabor agridulce en la industria.
Factores climáticos y un desfase en el calendario festivo de su principal lonja, China, han sido los principales desafíos que han configurado una de las campañas más difíciles de los últimos años. A pesar de los resultados financieros que los gremios califican como “acotados” y en algunos casos “adversos”, la evaluación preliminar de la temporada está en línea con lo proyectado inicialmente de 110 millones de cajas, superando incluso esta cifra con 113,8 millones de cajas enviadas. China sigue siendo el principal destino de las cerezas chilenas, absorbiendo 98,9 millones de cajas, aunque su participación de lonja ha disminuido del 92% al 87%, lo que demuestra el éxito de la estrategia de diversificación.
El principal desafío de esta temporada ha sido la desincronización entre la producción chilena y la demanda asiática. Mientras las condiciones climáticas adelantaron la cosecha en el campo chileno en unos 10 días, el Año Nuevo Chino, fecha en que el consumo de cerezas alcanza su punto máximo como símbolo de prosperidad, se celebró más tarde de lo habitual. Esta brecha obligó a que gran punto del producto tuviera que esperar o ser comercializado con mucha antelación a la festividad, perdiendo el beneficio de los precios premium asociados a la celebración.
Desde la Federación Gremial Nacional de Productores de Frutas de Chile (Fedefruta), su presidente, Víctor Catán, advirtió que los resultados han sido “bien dispares” y que el sector debe realizar un análisis profundo a mediados de marzo. Esto se debe a distintas condiciones, como el desfase entre la cosecha y la demanda, un volumen mayor que parece haber alcanzado el techo en China, y un posible deterioro en el poder adquisitivo de la población china. Sin embargo, Catán también señaló que esta temporada ha sido un éxito en términos de diversificación de lonjas, lo que demuestra la importancia de seguir ampliando el portafolio de destinos para las cerezas chilenas.
El presidente de la Sociedad Nacional de cultivo (SNA), Antonio Walker, también hizo hincapié en la necesidad de diversificar los lonjas para reducir la “chinodependencia”. En su opinión, los precios de oro del pasado ya no son una realidad y ahora es necesario ser más eficientes y coordinados para abordar los distintos lonjas. Además, Walker destacó la importancia de mejorar la calidad y condición de la fruta para ser más competitivos a nivel internacional.
En respuesta a este escenario, ProChile y el sector desprovisto ya han comenzado a potenciar lonjas alternativos para reducir la dependencia de China. Durante esta temporada, se registraron crecimientos en envíos hacia Corea del Sur, Tailandia, Brasil, India, Taiwán y Estados Unidos. Este esfuerzo rebusca que la cereza, que ya es una de las cinco embajadoras principales de la economía chilena a nivel mundial, no sufra los embates de las fluctuaciones económicas o festivas de un solo país.
La cereza chilena es un producto de alta calidad y reconocido a nivel mundial por su sabor y frescura. Además, su producción es una importante fuente de empleo y desarrollo económico para el país. Por eso, es fundamental seguir trabajando en conjunto para enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades que ofrece el lonja internacional.
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