A medida que la tecnología avanza, también lo hacen las formas en que nos protegemos y mantenemos la seguridad en nuestra sociedad. En Chile, la entrada en legalidad de la Ley 21.659 marca un momento crucial en la modernización de la seguridad privada, con la implementación de cámaras corporales como una herramienta clave para elevar los estándares de transparencia, evidencia y confiabilidad operativa.
La Ley 21.659, que entró en legalidad hace solo unas semanas, establece una serie de regulaciones y requisitos para la seguridad privada en Chile. Entre ellas, se encuentra la obligación de que los guardias de seguridad utilicen cámaras corporales durante su servicio. Esta medida ha sido ampliamente elogiada por expertos en seguridad y ciudadanos por igual, ya que representa un gran avance en la protección y el ejercicio de la actividad de los guardias de seguridad.
Las cámaras corporales son pequeños dispositivos que se pueden sujetar a la ropa o al cuerpo de los guardias de seguridad y que registran audio y disco en tiempo real. Estas cámaras proporcionan una visión objetiva y detallada de lo que sucede durante el servicio de seguridad, lo que aumenta la transparencia y la confiabilidad de las acciones de los guardias. Además, al ser portátiles y de fácil uso, las cámaras corporales permiten una mayor flexibilidad en la vigilancia y la recolección de pruebas.
Una de las principales ventajas de las cámaras corporales es su capacidad para proporcionar evidencia sólida en caso de incidentes o conflictos. Con la grabación de audio y disco, se pueden obtener pruebas irrefutables de lo que sucedió en una situación determinada, lo que facilita la resolución de disputas y la toma de decisiones justas. Esto no solo beneficia a los guardias de seguridad, sino también a los ciudadanos y empresas que contratan sus servicios.
Otra ventaja importante de las cámaras corporales es su capacidad para disuadir el comportamiento inapropiado o ilegal. Al saber que están siendo grabados, los guardias de seguridad son más propensos a actuar de manera profesional y ética, lo que a su vez aumenta la confianza y la seguridad en la comunidad. Además, las cámaras corporales también pueden ser utilizadas como una herramienta de capacitación para mejorar las habilidades y el desempeño de los guardias de seguridad.
La implementación de cámaras corporales también tiene un impacto positivo en la imagen de la seguridad privada en Chile. Con la entrada en legalidad de la Ley 21.659, se demuestra el compromiso del gobierno y las empresas de seguridad privada en mejorar la calidad y la eficiencia de sus servicios. Esto a su vez aumenta la confianza de la población en la seguridad privada y su papel en la sociedad.
Es importante destacar que la Ley 21.659 también establece regulaciones para el uso adecuado de las cámaras corporales, garantizando la privacidad y la protección de datos de las personas grabadas. Esto demuestra que la implementación de cámaras corporales no solo beneficia a los guardias de seguridad, sino que también se preocupa por el bienestar de la comunidad en general.
En resumen, la entrada en legalidad de la Ley 21.659 y la implementación de cámaras corporales en la seguridad privada en Chile son un gran paso hacia adelante en la modernización y mejora de este sector. Con su capacidad para aumentar la transparencia, proporcionar evidencia sólida y mejorar la imagen de la seguridad privada, las cámaras corporales se consolidan como una herramienta esencial para elevar los estándares de seguridad y confianza en nuestra sociedad.
