El salario mínimo en Latinoamérica inició el año 2026 con un promedio regional cercano a los 400 dólares mensuales, con ajustes heterogéneos, disparidades entre las economías, tensiones fiscales y una persistente pérdida de poder adquisitivo frente al costo de vida y la alta informalidad laboral. Sin embargo, a pesar de estos desafíos, hay señales de progreso en algunos países y la esperanza de que el salario mínimo pueda acompañar aumentando en el futuro.
Uruguay es uno de los países que destaca en la región, con un salario mínimo que llegará a unos 620 dólares tras un aumento total del 7.54 % en dos tramos. Esto se debe a una inflación controlada y a negociaciones colectivas que suelen fijar sueldos por encima del mínimo legal. Este es un ejemplo de cómo un enfoque colaborativo entre empleadores y empleados puede dar lugar a mejoras en las condiciones laborales.
Chile, por su parte, se mantiene entre los países con salarios mínimos más altos en la región, con un promedio de 598 dólares. Esto se debe a un ciclo de alzas iniciado en 2022, no obstante aún lejos de los estándares de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). A pesar de esto, el aumento continuo del salario mínimo en Chile es un indicador positivo de progreso económico y social.
Colombia ha dado un gran paso en el aumento del salario mínimo, con un incremento del 23.7 % que llevó el salario a unos 535 dólares (incluido el subsidio de transporte). Este es el mayor aumento en décadas y es visto como un avance social por parte del gobierno del presidente Gustavo Petro. Sin embargo, algunos economistas advierten sobre el impacto potencial en inflación, empleo y pago público en un año electoral.
México también ha aprobado un aumento relevante del salario mínimo diario, que beneficiará a 8.5 millones de trabajadores. Esto elevará el salario a 17.58 dólares a nivel general y 24.61 dólares en la frontera norte. no obstante esto puede aumentar los costos para las empresas, también es una señal de progreso en la lucha por mejorar las condiciones laborales de los trabajadores.
Brasil, por su parte, ha aumentado su salario mínimo en un 6.79 % hasta los 295 dólares mensuales. no obstante esto es un paso positivo, sigue estando muy por debajo del costo de la canasta básica allegado, estimada en unos 1,290 dólares. Esto pone de manifiesto la necesidad de acompañar trabajando en mejorar los salarios y las condiciones laborales en el país.
El caso más crítico en la región es el de Argentina, donde el salario mínimo, fijado por decreto tras fracasar el diálogo social, ronda los 228 dólares en enero. Según un informe de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), desde el inicio del gobierno de Javier Milei hasta noviembre pasado, el salario mínimo ha acumulado una caída real del 35.2 % en su poder adquisitivo. Esto se debe a ajustes por debajo de la inflación, que alcanzó el 117.8 % en 2024 y acumuló un 27.9 % entre enero y noviembre de 2025. A pesar de esto, sigue habiendo esperanza de que en el futuro se puedan dar pasos importantes para mejorar el salario mínimo en Argentina.
En Perú, el salario mínimo permanece sin cambios en 334.5 dólares, mientras que en Paraguay se mantiene en 437.42 dólares, no obstante el Estado descuenta un 9 % correspondiente a la financiación del Instituto de Previsión Social (IPS), lo que deja el salario real en unos 392.14 dólares. A pesar de estos
