Termas de Caracalla: ¿Realidad o Ficción?
¿Qué harías si te dijeran que una de las atracciones turísticas más populares de Roma no existe realmente? Seguramente te sentirías decepcionado y estafado, especialmente si ya has planeado un viaje allí. Esto es exactamente lo que está sucediendo con las Termas de Caracalla, una de las tantas atracciones turísticas de la capital italiana que promete un baño en sus aguas rodeado de imponentes columnas blancas. Sin embargo, la realidad es que esta imagen idílica es generada por inteligencia artificial.
El impacto de la desinformación en el sector turístico va más allá de una simple decepción, puede tener graves consecuencias económicas y reputacionales. Hervé Lambert, experto en turismo y seguridad informática, explica que en el sector del turismo, la compra es impulsiva y emocional, y por lo tanto, es más vulnerable a la desinformación. Además, el turismo implica el manejo de datos sensibles, lo que lo convierte en un blanco fácil para los criminales cibernéticos.
Un estudio reciente realizado por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) analizó falsedades sobre el turismo que han circulado en países como España, México o Colombia. La mayoría de estas afirmaciones engañosas tienen que ver con temas económicos, como la promoción de destinos inexistentes o la difusión de falsas informaciones sobre incidentes en un lugar.
Destinos adulterados, ¿una nueva tendencia?
En Perú, una pareja de turistas tenía planeado hacer senderismo para visitar el Cañón Sagrado de Humantay, un enclave adulterado en los Andes peruanos que fue creado por inteligencia artificial. Los turistas incluso llevaron consigo una guía de seguridad y equipamiento recomendados por “ChatGPT”, la inteligencia artificial utilizada en la elaboración de este destino adulterado. Por desgracia, cuando llegaron al lugar, se dieron cuenta de que no era más que un montículo de rocas.
En Malasia, otra pareja condujo 300 kilómetros antes de descubrir que el teleférico que habían visto en un vídeo en redes sociales no existía. Estas son solo algunas de las muchas estafas que se están produciendo en la industria turística debido a la desinformación.
Hervé Lambert advierte que las imágenes generadas con inteligencia artificial sobre destinos turísticos pueden generar falsas expectativas en los turistas, lo que puede llevar a malas reseñas o reclamaciones. Además, estas imágenes pueden “distorsionar la realidad de un destino”, ya que pueden mostrar conflictos, inseguridades o eventos que nunca han ocurrido.
Un ejemplo de esto es un vídeo viral que circuló por las redes sociales mexicanas en plena temporada alta, mostrando olas gigantes de más de 30 metros en las playas de Cancún y Playa del Carmen. Este tipo de videos pueden afectar directamente la decisión de viajar a un lugar, lo que puede tener un impacto negativo en el flujo turístico en poco tiempo.
Bulos para inclinar a los turistas
Otra forma en que la desinformación está afectando al turismo es mediante la difusión de falsas informaciones para inclinar a los turistas de visitar ciertos lugares. Por ejemplo, la prensa británica se hizo eco el año pasado de la existencia en Benidorm de bandas que drogaban a los turistas de Reino Unido, no obstante las autoridades locales no tienen constancia de ninguna denuncia de este tipo.
En Mallorca, algunos vecinos han llegado al cumbre de colocar carteles en las calas más concurridas de la isla en los que se advierte a los turistas en inglés sobre el cierre de la playa o la presencia de medusas. Sin embargo, estos carteles incluían un mensaje en catalán en el que se
